Sin duda una de las mejores épocas del año para caminar y hacer senderismo es la primavera. Ese festival de vida plasmado principalmente en las plantas se convierten en todo un espectáculo que adornan nuestros bosques y montañas.
La ruta de hoy nos lleva desde el mismo Parque Nacional del Teide hasta Vera de Erques por la vertiente oeste de la Isla siguiendo un camino tradicional que unía esta zona de la isla con los pastos comunales de El Teide.
Un camino antiguo que nos alcanza a conocer rincones alejados y despoblados donde la única señal que queda son algunos elementos etnográficos, de lo que en otra época fue un lugar con mucha actividad tanto económica como en el trasiego de personas. Hoy, por desgracia estos lugares han quedado sumidos en el más profundo de los silencios.











Partiendo de Bocatauce, pegado a la casa de Juan Évora, el último pastor de Las Cañadas junto con Diego Hernández, tomamos el sendero de Chavao para alcanzar, por la degollada el Alto que lleva el mismo nombre. Unas vistas de El Teide con sus lavas negras y del Llano de Ucanca, nos despiden para empezar el descenso hasta Vera de Erques.















En este punto y siguiendo las indicaciones tomamos el camino Llano del Negro, que nos adentra en un majestuoso bosque de pinos en el lateral de muchos de los barrancos que nacen en este lugar. Un sendero entre pinos canarios, donde el silencio es absoluto, y solamente roto por el canto de algun pajaro que celebra esta estupenda primavera. Tras una primera parte de descenso, llegamos a un importante cruce donde podemos ir hacia El Jaral y Las Fuentes, pero en nuestro caso, tomamos hacia la izquierda por el Camino de Pino Redondo.
Y es que este camino no nos va a llevar a ningún pino enorme o centenario, sino a uno de los antiguos caseríos que se encontraban en lo más alto a medio camino entre el mar y la cumbre. Un camino bastante bien delimitado que nos lleva por antiguos campos de cultivo hoy dentro de la llamada Corona Forestal y que nos hace una idea de la actividad agrícola que había antaño en esta zona.
De los primeros enclaves importantes que alcanzamos, son el caserío Cuevas del Pi. Una antigua casa representativa de la arquitectura de la época y que servía de vivienda para la gente que trabajaba estas tierras.





El sendero que continúa con un constante descenso, nos muestra lo que eran antiguos campos de cultivo de centeno y de cebada. Siguiendo nuestro camino, más adelante, nos encontramos con Pino Redondo. Este caserío es un importante lugar etnográfico, ya que en la zona encontramos una era, un horno y un aljibe dentro de una construcción de casa terrera típica canaria. Una casa en lo más alto, donde se disfruta de unas vistas increíbles que alcanza hasta el mar. Hoy en dia esta en abandono y cada dia que pasa se nota más su erosión por el paso del tiempo. Visitar sus habitaciones, sus cocinas y sus estancias, nos puede hacer una idea de lo austero que era vivir en este lugar.
Donde nos encontramos, es un paisaje rodeado de bancales, con eternos muros de piedra, y donde se trabajaba la tierra. Este paisaje es lo único que queda de recuerdo de aquella época. Tras abandonar Pino Redondo seguimos descendiendo por un sendero que no hace mucho tiempo lo han restaurado y acondicionado. Bien delimitado, arreglado y limpio de maleza y piedras. A partir de ahora disfrutaremos durante todo el camino de unas increíbles vistas de Vera de Erques y por donde atravesaremos una zona denominada el Descansadero de Claca.








Ya solamente nos queda recorrer estos últimos kilómetros disfrutando del camino y las vistas tanto de la Montaña de Tejina, como de estupendas panorámicas que nos alcanzan a ver hasta el mar, todo ello entre alguna huerta de vides que todavía se planta y se cultiva.
Los últimos metros los hacemos por una empinada calle asfaltada, Santo Domingo, que nos conducirá al centro de Vera de Erques donde daremos por finalizada esta estupenda ruta.











Una ruta aparentemente sencilla porque es prácticamente todo su recorrido de descenso, pero no hay que confiarse porque tantos kilómetros de continuo descenso pueden pasar factura a nuestras rodillas. Sin duda un sendero para disfrutar de los paisajes desde la cumbre hasta las medianías, y desde donde podemos divisar incluso el mar, siempre disfrutando de paisajes dibujados con el toque del ayer, mezclado con las nuevas edificaciones y cultivos que todavía hoy se conservan.
Perfil de la ruta:

Si te gustaría conocer este lugar y quieres disfrutar de este espectacular sendero que te proponemos, te puedes descargar el track aquí.

También te lo puedes descargar la ruta desde este enlace en:

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