Esta ruta que propongo, es un auténtico viaje por la columna vertebral del norte de Tenerife, uniendo el corazón de Icod de los Vinos con los altos de La Guancha a través de senderos que respiran historia.
El recorrido, de carácter circular, se adentra en un paisaje donde el tiempo parece haberse detenido entre antiguos muros de piedra seca y el susurro de los pinos centenarios.

Partiendo desde la parte alta de Icod, la ruta asciende buscando el frescor de las medianías altas. El gran protagonista es, sin duda, el Pino Valois, un ejemplar majestuoso de pino canario que custodia la zona desde hace siglos. Su nombre evoca la figura de Bernardo Valois, un influyente comerciante de origen irlandés que se estableció en Tenerife en el siglo XVIII. Valois no solo dejó su huella en la economía vitivinícola de la comarca, sino que también bautizó este sector del monte donde su hacienda dominaba las tierras de cultivo de vid y caña de azúcar.




Caminar por aquí es hacerlo por los antiguos dominios de una de las familias más prósperas de la época, imaginando el trasiego de carretas y trabajadores que antaño daban vida a estas laderas.
A medida que ganamos altura, la vegetación nos cuenta su propia historia de adaptación. Cruzamos una zona de transición fascinante: desde los cultivos de medianías y el matorral termófilo, donde todavía se pueden ver palmeras canarias y dragos asomando en los bordes de los barrancos, hasta el fayal-brezal que se aferra a la humedad de los vientos alisios. Finalmente, el pinar se hace dueño del paisaje.







El Pinus canariensis, con su asombrosa capacidad de rebrotar tras el fuego, tapiza el suelo con una alfombra de pinocha, esa que históricamente recolectaban los «pinocheros» de Icod y La Guancha para las camas del ganado o para embalar plátanos, una labor etnográfica fundamental para entender la economía rural tinerfeña hasta mediados del siglo XX.
El relieve de la ruta es un desafío suave pero constante, con un desnivel acumulado que nos obliga a regular el paso mientras salvamos los barranquillos que disecan la vertiente norte.









Estos cauces, como el Barranco de La Higuera o el de La Cantera, son pequeñas joyas geológicas que canalizan el agua de las cumbres hacia la costa.
Durante el trayecto hacia La Guancha, nos encontramos con vestigios de la arquitectura tradicional y la ingeniería popular: eras de trillar donde se separaba el cereal, hornos de teja y cal, y esos caminos empedrados que formaban parte de la red de comunicaciones que unía los núcleos del norte.








Al completar el círculo y regresar hacia el Pino Valois, la vista se abre inevitablemente hacia el imponente Teide, que vigila la marcha desde lo alto, y hacia el inmenso mar que baña la Ciudad del Drago.
Es una ruta que no solo alimenta los músculos, sino que reconecta con el alma de una isla que, más allá de la costa, esconde un pasado de campesinos, comerciantes y una naturaleza que sigue reclamando su lugar con una belleza serena y profunda.






Una ruta fácil de seguir con un fuerte desnivel al principio y un ascenso mas moderado hasta el área recreativa de Las Hayas, pero que no entraña mas dificultad.
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https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/circular-pino-valois-redondo-a-r-las-hayas-254263318
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https://www.komoot.com/es-es/tour/2839058218
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