Circular Garachico-San Juan del Reparo-Genoves-El Guincho

Esta ruta es una auténtica inmersión en la columna vertebral de la historia geológica y paisajística de Tenerife, uniendo el pulso marinero de Garachico con las tierras altas que un día fueron moldeadas por el fuego.

Comenzamos recorriendo las solitarias calles de Garachico a primera hora de la mañana disfrutando de sus calles y edificaciones tradicionales, que le otorgan el título de ser uno de los pueblos mas bonitos de España.

Al iniciar el ascenso por el PR-TF 43, nos enfrentamos a un reto físico de primer nivel: un tramo de apenas 2,5 km en el que salvamos un desnivel positivo de 475 metros hasta alcanzar San Juan del Reparo. 

Esta subida explosiva, que serpentea por un acantilado basáltico de vértigo, es una auténtica prueba para las piernas, pero cada paso se ve recompensado por la transformación del paisaje bajo nuestros pies. 

Mientras ganamos altura, la vegetación nos cuenta una historia de resistencia; las especies de matorral de costa y las comunidades rupícolas se aferran a las paredes de roca, aprovechando la humedad que el alisio regala a esta cara del norte. 

Las vistas sobre la Villa y Puerto de Garachico, con su inconfundible roque emergiendo del Atlántico y las lenguas de lava de la erupción de 1706 que dibujan la silueta actual del pueblo, son sencillamente sobrecogedoras. 

Este tramo es un balcón natural donde el azul profundo del océano contrasta con el negro de la roca volcánica y el verde de los pinos que asoman al acercarnos a la parte alta.

Una vez coronado el ascenso en San Juan del Reparo, el paisaje se suaviza y se vuelve más rural y agrícola, permitiéndonos un respiro antes de emprender el descenso por el camino del Genovés. 

Esta bajada es un regalo para los sentidos, donde nos adentramos en un entorno con mucha vegetación y húmedo, que se vuelve más densa y vibrante. Al acercarnos al Mirador de El Guincho, la perspectiva cambia por completo, ofreciéndonos una panorámica espectacular de la costa baja y de las plantaciones de plataneras que dominan el paisaje. 

El tramo final que nos lleva de vuelta hacia la Ermita de San Roque, cruzando el conocido Túnel de Garachico, famoso por sus ojos y el corazón de Garachico, es un paseo por la memoria, donde el patrimonio arquitectónico se funde con el entorno natural. 

Caminar por estos senderos es, en esencia, recorrer los antiguos caminos de herradura que durante siglos fueron la única conexión entre la costa y las medianías, uniendo la fe de sus ermitas con la fuerza de una tierra que ha sabido renacer de sus propias cenizas para ofrecernos hoy uno de los recorridos más auténticos de Canarias.

Una ruta para disfrutar desde el principio al fin!!

¿La conoces?

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¡Nos vemos en el próximo camino!

¡Gracias!

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